Nos reunimos como discípulos bautizados de Jesucristo para glorificar a Dios Padre en la celebración gozosa de su presencia. Salvífica entre nosotros en Palabra, Eucaristía y Comunidad.

Fortalecidos en nuestra jornada por el poder del Espíritu Santo y con María nuestra Santísima Madre como modelo, continuamos la misión de amor y sacrificio de Jesucristo evangelizando a través del apoyo del uno al otro, justicia, y actos de caridad.